¿QUÉ ES LA COLECCIÓN LEGADO?

La “Colección Legado” comprende la obra completa de Ángela Edo y la de su hija Liberta Bassas. A estas dos obras no se las puede separar; son las dos partes, en este caso desiguales en extensión, de un todo inseparable. Y este todo, ¿qué es? De Ángela cabe decir que fue un cuerpo de carne que albergaba una Alma Grande, con una misión que se asignó a sí misma y a la que nada podía detener: su potencia lo vencía todo. Como a todos los espíritus auténticamente iluminados, el motor que lo movía era el amor, eso es “la Caritas” que no “el Eros”, por una humanidad decadente que ha dejado de ser racional para robotizarse. El fuego divino robado al Cielo por Prometeo a la humanidad, ya no arde en su mente y lo eleva hacia lo alto, de aquí que arrastrado por el pesado lastre de su soberbio ego se vea precipitado en el abismo del no-ser.

Hay que detenerlo, pero ¿cómo? Pues con palabras. La Palabra posee fuerza creadora. Y Ángela pone principio a su creación, y la hace vivir en papeles en blanco. Las trenza hasta convertirlas en historias amenas, tristes, alegres, místicas, trágicas y envuelve en ellas, en las palabras, como en un brocado precioso,los conocimientos más profundos que atesora en su ser. Es generosa y los prodiga a manos llenas. A toda sí misma se vierte en cuartillas de papel. ¿Quién la sacará de aquella prisión y la lanzará al viento para que lleve las palabras lejos, por doquier como hace con los villanos?

Aquí está el viento para realizar el prodigio; no es otro que su hija, su continuadora. Se ha de saber que Ángela no preparaba sus manuscritos; trabajaba a vuela pluma (o más exactamente a vuela bolígrafo) como así mismo lo hacía su hija en sus obras, y de su mano salía cada obra construida y terminada desde la primera a la última página por complicadas que fueran las andanzas de sus personajes.

Su mayor deseo consistía en sacar la humanidad de su marasmo, inducirla a pensar por sí misma y que cada ser humano tome conciencia de sí y de su espíritu. Lo demás, le será dado a ese espíritu por añadidura. Así está escrito.